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ESCOACHING

Es totalmente legítimo pensar que las organizaciones, empresas o agrupaciones hacen negocios, alianzas o sinergias con otras organizaciones.

Sin embargo, en mi opinión y experiencia, las relaciones empresariales y profesionales de cualquier ámbito dependen finalmente de la relación, de la confianza desarrollada, de las sinergias y la toma de decisiones que se den para, con y entre personas. De ser humano a ser humano.

Es el nuevo paradigma empresarial que subraya que el mundo de los negocios ya no pasa por el B2B (Business to Business) sino por el H2H. Human to Human.

Muchas organizaciones que he conocido y con las que he trabajado estaban muy orientadas a saber lo que hacía la competencia de su producto o servicio para así “medirse” y ver el valor añadido que podían ofrecer a sus clientes; bien para atraerlos, bien para fidelizarlos.

Sin embargo, cuántas veces hemos oído (e incluso dicho nosotros mismos): “a mí no me dan confianza”, “te dicen una cosa y luego es otra”, “escribes para nada porque no te responden”, “nadie da duros a pesetas”…

En mi opinión, la competitividad en calidad-precio o el alcance-beneficio del producto o servicio son unas variables importantísimas a considerar pero no responden a organizaciones inteligentes emocionalmente.

Pero ¿esto qué significa? ¿qué implica introducir la Inteligencia Emocional en el mundo empresarial?

  • Considerar que quien tenemos enfrente (cliente externo, cliente interno, stakeholder) es una persona y por ello, las emociones que experimente respecto a nuestro producto/servicio y respecto al trato que nosotros mismos estamos dándole, jugará un papel clave en la relación a corto, medio o largo plazo.
  • Demostrar la “marca” con humanidad, con interés real y sincero por las personas a las que va dirigido nuestro servicio/producto.
  • Apostar con honestidad por identificar y trabajar los “valores” individuales, valores de equipo y valores organizacionales; no para ponerlos en un cuadro al entrar a la oficina, sino para transmitirlos y aplicarlos en la toma de decisiones. Tratar de decir que se tienen unos valores y luego demostrar otros, es uno de los grandes errores que se pueden cometer a todos los niveles (y uno de los más caros).
  • Fidelizar clientes, empleados y stakeholders. Utilizar metodologías (como el Design Thinking) que te permitan diseñar productos/servicios que tengan su punto de partida en las personas que se van a “beneficiar” de ellos, en tus clientes.

 

Es clave que conozcas a tus potenciales clientes para entender lo que necesitan, lo que les gusta, en lo que puedes ayudarles etc.. Sólo así podrás empatizar y ofrecer soluciones adaptadas, establecer canales para contactar y comunicarse con ellos, mantenerlos informados de los avances y hasta para poder generar una dinámica de participación y consulta sobre la calidad de nuestros prototipos o próximos lanzamientos.

bombilla Es tan sencillo como pensar en ti mismo/a.

¿Recuerdas alguna ocasión en la que fuiste a un comercio/bar/restaurante, saliste contento/a por el trato recibido y además lo has recomendado a amigos?

 

¿Qué pasó? ¿Qué hizo la persona que te atendió? ¿Qué no hizo? ¿Qué fue lo que te llamó la atención del establecimiento?

 

Probablemente entre tus respuestas esté que te prestaron la atención correctamente, que te atendieron/sirvieron con agilidad, que no te hicieron esperar, que había variedad, que te ayudaron a valorar la mejor opción…. Y seguramente, te habrá venido a la mente las características del espacio (ordenado, limpio, con encanto..), datos sobre el olor (a limpio, a frutas, sin olor-neutro), características relacionadas con el tacto o incluso el sabor (estaba todo exquisito, era como comer en casa etc.)

Todo lo que nos entra por los sentidos lo procesamos pero lo hacemos en primera instancia desde una zona cerebral (amígdala cerebral, de las más antiguas de nuestro cerebro) que está íntimamente ligada con las emociones y la memoria.

Fíjate entonces lo importante que es generar emociones positivas a todos los niveles y desde el primer momento porque en la misma zona donde éstas se procesan se “fijan” en nuestra memoria.

ESCOACHING

 

 Te sugiero un primer paso…

Busca uno/dos o tres clientes con los que tengas confianza, que te conozcan y conozcan tu negocio para que hablen de tus fortalezas y de lo que necesitarían ver más en ti y en tu negocio.

Si te da un poco de vergüenza hacerlo y pedirles que hablen de ti, piensa que eso te ayudará no sólo a identificar sus preferencias y sus necesidades emocionales sino que te va a ayudar a consolidar una relación de confianza, cercanía y humanidad con tus propios clientes.

Poco a poco irás descubriendo tu propia huella personal, aquella huella que sólo puedes dejar tú en tus clientes. Una huella única. Una persona única.