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Miedo escénico | ESCOACHING

 

Escribo estas líneas porque esta semana, tras lo que le ocurrió a Joaquín Sabina en el escenario madrileño, han sido varias las personas que me han dicho directamente: “Susana, yo también tengo miedo escénico“.

 

© Claudio Alvarez – ElPaís

Y es que resulta que el miedo escénico, el miedo a “no estar a la altura” ante un grupo de personas -conocidas o desconocidas-, es el miedo Nº1 mundial, por delante del miedo a las alturas, las arañas, la muerte o el miedo a la oscuridad tan temido en la infancia.

 

Parece ser que entre el 70% y el 75% de la población en países desarrollados sufre ansiedad a la hora de hablar en público.

 

En este caso, Sabina ha sentido este miedo como artista a pie de escenario, pero también le ocurre a muchas personas de a pie durante una reunión, en una presentación ante los compañeros/as, cuando tienen que hablar delante de unos amigos o familiares, ante un examen o cuando van a dar una conferencia en un auditorio.

– El valor no es la ausencia del miedo, es la conquista de éste. –

Anónimo

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA CONQUISTAR

ESTE MIEDO?

8 SECRETOS PARA HACERLO

 

1. TEN FE EN LA IMPERFECCIÓN. AHÍ PUEDE ESTAR TU GENIALIDAD

 

¿Esto qué significa? Sí, sí… lo que has leído. Imperfección. Si te obsesionas con obtener resultados perfectos estarás pendiente de ello y tu estrés y ansiedad serán percibidas por la audiencia ya sea en una reunión, en un encuentro con amigos o ante un auditorio. Acabarán resaltando mucho más esos nervios que tus propias cualidades.

Un gran artista flamenco me dijo una vez:

“Viva la imperfección. Ahí está mi arte”.

Juan Moneo, “El Torta”

Y tenía toda la razón, su genialidad, su saber estar en el escenario se basaba en no tener que estar a la altura de nadie y eso era lo que le hacía genuino. Sin miedo a equivocarse en una letra o en una armonía. Y así se hizo leyenda.

Ahora bien, pregúntate ¿estás dispuesto/a a ser imperfecto, a cometer algún error y considerarlo parte de tu magia?

2. REFORMULA TUS DUDAS

 

En este tipo de situaciones, el cerebro nos suele jugar una mala pasada y comenzamos a decirnos y preguntarnos cosas en negativo del estilo….

  • ¿Qué pasa si no viene la gente?
  • ¿y si no les gusta lo que digo?
  • ¿y si les desfraudo?

Esta forma de hablarnos a nosotros/as mismas no es positiva y añaden encima más ansiedad a la olla hirviendo. ¡Pero estas preguntas también contienen tus dudas a las que podemos sacarle jugo!

Te propongo reformular las preguntas anteriores de forma positiva:

  • ¿Cuánto tiempo doy de margen para que lleguen los participantes antes de comenzar mi exposición?
  • Si me pongo del lado de mi audiencia ¿Qué me gustaría que me contaran?
  • ¿Qué aspectos debo desarrollar para llegar emocionalmente a mi audiencia?

Fíjate….Las primeras preguntas no dan lugar a prepararnos para el momento…Las segundas, sí!

 

3. DIVIDE TU INTERVENCIÓN

 

¿A que no es lo mismo pensar que voy a hablar 15 minutos seguidos a que voy a hacer 3 bloques y en cada uno contaré un mensaje clave en 5 minutos máximo? Si lo piensas así puede que te resulte poco tiempo para explicarte!!

Cuando estás preparándote para una de estas situaciones que te pueden generar miedo escénico, si te enfocas en el “TIEMPO”, probablemente te vendrán pensamientos del tipo “qué voy a decir en todo este rato”, “cómo voy a rellenar mi intervención”, “y si me quedo corto/a”, “y si no me explico rápidamente y no me hago comprender”…

La manera de cambiar esto es trabajar en un mensaje clave por cada bloque en los que hayas dividido tu intervención. Así podrás concentrarte en contar, de uno en uno, el mensaje clave concreto y darte tiempo a ti mismo/a para explicarte.

 

4. TRABAJA LAS TRANSICIONES

 

Al empezar, una historia. Entre bloque y bloque, una metáfora/una imagen, una frase inspiradora o un par de palabras clave. El cierre, emotivo.

¡No olvides trabajar las transiciones entre cada bloque que has trabajado para darle una consistencia y ayudar a tu audiencia a enganchar y reengancharse.

5. USA LA TECNOLOGÍA, ¡PERO NO EN TU CONTRA!

 

A lo largo de mi carrera me he encontrado que muchos de los nervios que tenían mis clientes ante este tipo de situaciones procedían de preocupaciones sobre la tecnología o las herramientas que iban a utilizar en su exposición:

“¿Y si no funciona el micro?”, “y si el powerpoint no se ve?,

“¿si no me oyen?”, “el powerpoint se entiende o está con mucho contenido?”

 

Mi consejo es que trates primero de elaborar tu intervención sin ningún soporte. Y cuando lo estés practicando le vayas añadiendo algunos detalles (powerpoint, prezi, micro..) centrándote en frases resumen o imágenes que sirvan como metáfora. Evita las animaciones y hacer presentaciones muy barrocas… Te lo adelanto, ¡no suelen gustar!

6. NO SOMOS BUENOS LECTORES DE MICROEXPRESIONES

 

Así que si ves a alguien bostezar o poner cara muy seria, ¡no lo asocies a falta de interés por lo que estás diciendo!

¿Te has preguntado si  la persona tiene un bebé y no duerme bien por las noches?

¿Y si la cara de serio es la cara que pone la persona cuando está muy concentrada?

 

El cerebro puede hacer esta broma pesada pero tenemos que ser conscientes de que puede haber mil y una razones (y no solo nuestra intervención) la que hace que alguien reaccione así.

Te puedo asegurar que en mis cursos de Inteligencia Emocional, todos los participantes empiezan con niveles muy bajos en lectura de microexpresiones faciales y emociones. ¡Y por eso hago estos entrenamientos especializados!

¡No lo olvides!

7. PREPARA TAMBIÉN LAS FAQ

 

FAQ naranjaFAQ = Frequent Asked Questions, o lo que es lo mismo: Preguntas que con casi total seguridad se hará tu audiencia.

 

 

Además de preparar lo que vas a decir, te sugiero que anotes las preguntas/dudas que crees que podrían surgirle a cualquiera que te escuche. Incluso puedes hacer una prueba con alguien para practicar (le cuentas tu presentación y le pides que te haga preguntas).

Eso te ayudará a preparar respuestas a posibles preguntas que surjan e incluso si lo ves necesario, preparar material específico (referencias libros, recomendaciones, hoja resumen etc.) que puedas ofrecer como valor añadido a tu intervención.

8. NO EVITES EL MIEDO PORQUE LO INCREMENTAS

 

Las sensaciones de este miedo pueden llegar a ser verdaderamente desagradables. En un ataque de pánico puedes llegar a crees que te vas a morir. Sin embargo, los ataques de pánico no son peligrosos en términos físicos pero psicológicamente nos ponen una importante barrera que a primeras, queremos evitar.

Por eso, hay gente que prefiere evitar las presentaciones, subirse a un escenario, hablar en público… pero he de decirte que esa estrategia no te va a ayudar.

Si sientes este miedo, es el momento de afrontarlo. No de alimentarlo. Siempre de la mano de profesionales pero ¡Hazlo! Tu mente y tu cuerpo te lo agradecerán.

 

La inacción cultiva el miedo. La acción cultiva la confianza y el valor. Si usted quiere conquistar el miedo no se quede sentado en casa pensando en él.  Salga y ocúpese.

-Dale Carnegie-

 

 

 

 

 

 

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